Examen del tórax
Caja torácica.
Anatomía. La estructura ósea de la caja torácica está formada por la
columna vertebral, 12 pares de costillas y el esternón, además de las
escápulas. Las costillas se articulan hacia atrás con la columna dorsal y
hacia delante, las primeras siete se unen al esternón y las tres siguientes,
se van uniendo entre ellas y forman del reborde costal. Las costillas 11 y 12
son “flotantes” ya que no se unen al esternón. El reborde costal derecho e
izquierdo forman un ángulo llamado ángulo costal. El esternón
está formado por el manubrio (parte superior), el cuerpo y el apéndice
xifoides (entre ambos rebordes costales, se palpa como una punta). Entre el
manubrio y el cuerpo existe un ángulo llamado ángulo de Louis (o
ángulo esternal), que es fácil de palpar. La parte anterior de la segunda
costilla, a cada lado, llega justo a este nivel. Esta es una referencia
anatómica que conviene conocer ya que palpando el ángulo de Louis uno desliza
los dedos hacia el lado y palpa la segunda costilla y desde ahí se identifica
la tercera costilla hacia abajo y así sucesivamente. Entre cada costilla se
ubica un espacio intercostal que toma el nombre de la costilla inmediatamente
por arriba. Es posible palpar fácilmente desde el segundo espacio intercostal
al sexto; más abajo es difícil porque las costillas se van juntando por
delante.

En el interior de la caja torácica se encuentran los pulmones y las
estructuras del mediastino: corazón, esófago, tráquea, ganglios linfáticos,
timo, aorta, vena cava superior e inferior.
Referencias anatómicas. Líneas: (son todas paralelas a una recta que
pasa por la columna vertebral)
por atrás: -línea vertebral: pasa por las apófisis espinosas. -líneas
escapulares (derecha e izquierda): pasa por la punta de las escápulas
por los lados: -línea axilar anterior: pasa por delante de la axila. -línea
axilar media pasa por la mitad de la axila. -línea axilar posterior:
pasa por detrás de la axila.
por delante: -línea medioesternal: pasa por la mitad del esternón. -línea
medioclavicular (derecha e izquierda): pasa por la mitad de las
clavículas

Línea estemal y medio-claviculares y linea axilares y linea vertebral y escapulares.
La apófisis espinosa de la séptima vértebra cervical (C7) es
habitualmente la más prominente (se nota especialmente al flectar el cuello).
La apófisis inmediatamente más abajo corresponde a la primera vértebra dorsal
(T1) y así sucesivamente hacia abajo. Conviene recordar que la punta de las
apófisis espinosas se ubica, por su anatomía, un poco más abajo que el
respectivo cuerpo vertebral. Para describir algo que está en la espalda sirve
de ayuda contar desde la apófisis espinosa de C7 y hacer la relación con la
línea que corresponda (por ejemplo, describir algo a la altura de T10 con la
línea escapular de un determinado lado).
La punta de las escápulas, en una persona de pié, con los brazos
extendidos a ambos lados del tronco, llega como al séptimo u octavo espacio
intercostal.
Otra referencia anatómica que conviene tener presente es el ángulo de
Louis que ya se describió.
Pulmones.
Anatomía. Los pulmones están cubiertos por la pleura: la pleura
visceral cubre el pulmón, y la parietal cubre la pared torácica, el diafragma
y el pericardio. Entre ambas hojas, queda un espacio virtual (cavidad
pleural) que contiene una fina capa de líquido seroso que las lubrica. La
tráquea tiene una longitud de 10 a 11 cm y un diámetro de 2 cm. El sitio en
el que se bifurca para dar origen al bronquio fuente de cada pulmón se llama carina.
Esto ocurre aproximadamente a la altura del ángulo de Louis, por delante, y
de la cuarta vértebra dorsal (T4), por atrás.
El bronquio fuente derecho es más grueso, corto y vertical; por lo mismo,
está más expuesto a la aspiración de cuerpos extraños. Los bronquios se
dividen en bronquios secundarios y después de sucesivas diviciones se llega a
los bronquíolos y los alvéolos. Es a nivel del los sacos alveolares donde
ocurre el intercambio gaseoso (se capta oxígeno que viene del aire exterior y
se libera el anhídrido carbónico que se ha ido acumulando en la sangre
venosa).
Proyección de lospulmones por delante
|
|
El pulmón derecho tiene tres lóbulos: superior, medio e inferior. El
pulmón izquierdo tiene dos lóbulos: superior e inferior. Una fisura oblícua,
divide el lóbulo inferior de los otros. Además, en el pulmón derecho, una
fisura horizontal separa el lóbulo superior del medio.
Por la inclinación de las fisuras que dividen los distintos lóbulos
pulmonares, el lóbulo superior se proyecta, por atrás, en la región más alta
de los pulmones (vértices pulmonares) y por delante, por la cara anterior del
tórax. En el lado derecho, el lóbulo medio se proyecta hacia adelante, desde
la cuarta costilla hacia abajo y un poco por el costado. Los lóbulos
inferiores se proyectan ocupando prácticamente toda la espalda (desde la
tercera vértebra dorsal, hacia abajo).
|
|
Proyección Pulmónes por Atrás
|
Proyección Pulmón Derecho - Proyección Pulmón Izquierdo.
|
|
Respiración. Las etapas del ciclo respiratorio, son:
inspiración: etapa de expanción del tórax por acción de los músculos
respiratorios (diafragma e intercostales) y entrada de aire a los pulmones
(se crea una presión negativa intratorácica). Los
músculos escalenos, esternocleidomastoídeos y trapecio pueden participar de
los movimientos respiratorios como músculos accesorios (especialmente durante
ejercicios o en insuficiencia respiratoria). Cuando el diafragma se contrae,
empuja las vísceras abdominales y el abdomen protruye.
espiración: normalmente es un movimiento pasivo en que la misma
elasticidad de los pulmones y de la caja torácica hace salir el aire. Esta
fase también puede ser facilitada por acción muscular (intercostales y
musculatura abdominal).
Examen de tórax.
Forma del tórax: normalmente el diámetro anteroposterior es menor que el
transversal y la columna vertebral presenta la curvatura normal, sin
desviaciones a los lados. Algunas alteraciones que se pueden encontrar, son:
tórax en tonel: se caracteriza porque el diámetro anteroposterior ha
aumentado haciéndose prácticamente igual que el transversal. Se observa en
pacientes enfisematosos.
cifosis: corresponde a una acentuación de la curvatura normal de la
columna, de modo que el paciente queda encorvado.
escoliosis: es la desviación de la columna vertebral hacia los lados.
cifoscoliosis: es la combinación de los anteriores.
pectus carinatum: cuando el esternón presenta una prominencia como quilla
de barco
pectus escavatum: cuando el esternón se presenta hundido
Examen de la respiración y los
pulmones.
Inspección.
Es importante fijarse en la forma cómo el paciente respira:
si se aprecia respirando tranquilo o se nota afligido, como si le faltara
el aire (disnea)
la frecuencia respiratoria (ej: pacientes febriles pueden presentar
taquipnea)
la expasión torácica (ej.: si es una respiración de amplitud normal,
aumentada o superficial)
la ritmicidad (ej.: lo normal es que sea regular, pero podría ocurrir que
un paciente presente variaciones con se ve en la respiración de
Cheyne-Stokes)
la relación entre la inspiración y la espiración (ej: pacientes con
obstrucción bronquial presentan una espiración prolongada)
si presenta cianosis (ej: en los labios, la lengua, las mucosas, los
lechos ungueales, etc.)
tiraje: se presenta en pacientes con una obstrucción de la vía aérea alta
(ej.: estrechez a nivel de las cuerdas vocales). Por la dificultad que existe
para que el aire entre al tórax, es necesario hacer más fuerza con lo que se
genera una presión intratorácica negativa mayor y se observa una retracción a
nivel de los espacios supraesternales, intercostales y regiones subcostales.
aleteo nasal: es una apertura mayor de las alas de la nariz con cada
inspiración; es un signo de insuficiencia respiratoria que se observa con más
frecuencia en niños pequeños.
Percusión.
La percusión de los pulmones se efectúa principalmente con el método
indirecto, o sea, usando el dedo medio de una mano como plexímetro y el dedo
índice o medio de la otra mano como percutor (para revisar cómo hacerlo vea
el capítulo sobre Técnicas de Exploración). El método directo, o sea,
percutiendo con los dedos directamente sobre el tórax, ocasionalmente se usa
(por ejemplo, en pacientes con tórax hiperinsuflados).
Se recomienda percutir desde las zonas de mayor sonoridad hacia aquellas
con sonido mate. Por ejemplo, si desea delimitar las bases de los pulmones,
conviene percutir desde el área ventiladas de los pulmones en dirección al
abdomen. Cuando el ruido cambia de sonoro a mate, se estaría pasando de un
tejido que contiene aire a otro que no lo contiene. Normalmente, la base
derecha es más alta que la izquierda (por la ubicación del hígado).
El desplazamiento del diafragma se evalúa percutiendo las bases
pulmonares mientras el paciente respira normal, y luego, repitiendo la
maniobra después de haberle solicitado que respire profundo. Lo habitual es
un desplazamiento de 4 a 6 cm.
Cuando existe una condensación pulmonar o un derrame pleural se escucha
un sonido mate en la zona comprometida.
Si al percutir la base pulmonar de un lado se encuentra una matidez
(estando el paciente sentado o de pié), puede ocurrir:
si se trata de un derrame pleural: la matidez tiende a ascender hacia el
costado, formando lo que se ha llamado la curva de Damoiseau. Además, muchas
veces tiene un carácter más duro por lo que se ha llamado matidez hídrica (es
una característica difícil de constatar). Una maniobra que puede ayudar a
ratificar que se trata de un derrame pleural es poner al paciente sobre un
costado y volver a percutir: se debería desplazar el líquido hacia el
mediastino y, debido a esto, áreas que antes se percutían mate, ahora se
percuten sonoras (esto es válido siempre que el derrame no esté tabicado).
si se trata de una condensación pulmonar del lóbulo inferior (ej.:
neumonía o atelectasia extensa): se encuentra una matidez que no describe la
curva de Damoiseau.
• si se trata de un ascenso del diafragma (porque una masa intraabdominal
lo empuja hacia arriba o porque está paralizado): también se encuentra una matidez,
pero no va a ser posible constatar el desplazamiento del diafragma con la
respiración.
si se trata de un pneumotórax: la percusión será sonora, e incluso, en la
medida que el aire en el espacio pleural esté a tensión, puede encontrarse
hipersonoridad o timpanismo.
"si se trata de un pulmón con más cantidad de aire, como ocurre en
pacientes enfisematosos o cursando una crisis asmática: se encuentra un ruido
sonoro a la percusión. Además las bases pulmonares tienden a estar
descendidas.
Palpación.
Al poner la mano sobre el tórax mientras el paciente habla, se siente un
discreto cosquilleo en la mano. Esto se debe a vibraciones que se general al
interior del tórax. Para hacer más nítida esta sensación, habitualmente se le
pide al paciente que diga algunas palabras, como treinta y tres,
tinguiririca, etc. La mano se aplica especialmente sobre las zonas más
cercanas a los pulmones (espalda, costados, cara anterior) y se apoya abierta
en toda su extensión o se “ahueca” (como formando una concha acústica), apoyando
el borde externo o cubital. Es de mucha utilidad comparar las vibraciones
vocales, que es el término que habitualmente se usa, de uno y otro lado.
La facilidad con que se palpen estas vibraciones vocales va a depender de
varios aspectos:
el tono de la voz
la fuerza con que la persona habla
la zona que se palpa (por ejemplo, cerca de la tráquea se siente más
nítido)
el grosor de la pared torácica (que depende fundamentalmente de la grasa
subcutánea)
la integridad del tejido pulmonar (por ejemplo, en los enfisemas, el
parénquima pulmonar está diminuido, existe más aire “atrapado”, y las
vibraciones se sienten más débiles)
elementos que se interponen entre los grandes bronquios y la pared del
tórax (por ejemplo, en condensaciones, como ocurre con las neumonías, se
transmiten mejor las vibraciones vocales; en cambio, cuando existe líquido,
como ocurre en los derrames pleurales, o cuando se interpone aire, como
ocurre en los pneumotórax, las vibraciones vocales se palpan menos o
simplemente, no se palpan.
Ocasionalmente, en algunos pacientes sometidos a procedimientos (ej.:
instalación de un tubo pleural), filtra aire al tejido subcutáneo y al palpar
la pared se palpan unas crepitaciones. Esto se llama enfisema
subcutáneo (tenga presente que no tiene relación con el llamado enfisema
pulmonar, que es un daño de los pulmones; y respeco a las “crepitaciones”
que se palpan, no tienen relación con unos ruidos pulmonares que llevan el
mismo nombre y que se describen más adelante).
Información que se obtiene al complementar la información obtenida con la
percusión y la palpación:
en el caso de los derrames pleurales: se encuentra matidez a la percusión
(eventualmente con curva de Damoiseau) con disminución de las vibraciones
vocales a la palpación.
en el caso de condensaciones pulmonares: se encuentra matidez en la
percusión con aumento de la transmisión de las vibraciones vocales en la
palpación.
en el caso de una atelectasia: se comporta parecido a un derrame pleural
(pero no se da una curva de Damoiseau)
en el caso de un hemidiafragma ascendido: matidez de la base, falta de
desplazamiento con la respiración, ausencia de transmisión de vibraciones
vocales en esa zona.
•en el caso de un pulmón enfisematoso, una crisis asmática, o un
pneumotórax: sonoridad o hipersonoridad a la percusión y disminución o
ausencia de transmisión de vibraciones vocales.
Fíjese que incluso antes de practicar la auscultación, mediante la
percusión y la palpación ya se tiene información valiosa respecto a lo que
está ocurriendo en los pulmones. De toda formas, no se sienta frustrado(a) si
las diferenciaciones no son tan claras (por ejemplo, muchas veces se
encuentran condensaciones pulmonares asociadas a derrames pleurales, y los
hallazgos al examen físico no son tan nítidos).
Auscultación.
Consiste en escuchar los ruidos que se generan en los pulmones bajo las
siguientes condiciones:
con la respiración
al emitir palabras
Los ruidos pulmonares se originan debido al paso de aire por las vías
aéreas en la medida que se generen flujos turbulentos, como ocurre en la
laringe y en la bifurcación de bronquios grandes y medianos. A medida que los
bronquios se dividen, el área de sección va aumentando, y como consecuencia,
la velocidad del flujo disminuye. Cerca de los alvéolos el flujo es laminar y
no genera ruidos.
De acuerdo a diferentes estudios, los ruidos que se auscultan en la
superficie de la pared torácica se generan en los bronquios mayores,
principalmente lobares y segmentarios. Los ruidos que llegan a la periferia
son de baja frecuencia, ya que el pulmón sirve de filtro para los sonidos de
alta frecuencia.
Al auscultar los pulmones se deben cubrir todos los sectores, sin olvidar
de auscultar debajo de las axilas. Tal como debe ocurrir con la palpación y
la percusión, con la auscultación también se deben comparar los hallazgos de
un lado con los del otro lado.
Habitualmente se ausculta con la membrana del estetoscopio y se le
solicita al paciente que respire por la boca y más profundo. Esto permite
escuchar los ruidos en forma más nítida. En todo caso, es necesario saber
adaptarse a ciertas condiciones que presentan algunos enfermos: pacientes con
sus facultades mentales comprometidas que no colaboran, el caso de los niños
pequeños, personas que generan ruidos a nivel de la garganta cuando respiran,
etc.
Ruidos pulmonares:
Ruidos normales que ocurren durante la respiración:
ruido traqueal: es el sonido normal que se escucha al poner el
estetoscopio en el cuello, por delante de la tráquea. Se ausculta durante la
inspiración y la espiración.
ruido traqueobronquial: es parecido al ruido traqueal, pero menos
intenso, ya que se ausculta a nivel de los grandes bronquios: primer y
segundo espacio intercostal, por delante del tórax, y en la región
interescapular, en la espalda.
murmullo pulmonar (antiguamente se le llamaba murmullo vesicular):
es un ruido de baja intensidad y corresponde al sonido que logra llegar a la
pared torácica después del filtro que ejerce el pulmón. Es suave y se
ausculta durante la inspiración en el área que ocupan los pulmones, tanto por
delante, por los costados y en la espalda (se excluyen las zonas en las que
se auscultan el ruido traqueal y el traquiobronquial).
Existen condiciones que hacen que el murmullo pulmonar se escuche más
atenuado o simplemente no se escuche. Algunas de estas condiciones son:
por obstrucción de grandes bronquios
por destrucción del parénquima pulmonar (por ejemplo, en un enfisema)
por estar ocupado los espaciones alveolares (por ejemplo, por una
neumonía)
por aire en el espacio pleural (pneumotórax)
por un extenso derrame pleural
por un panículo adiposo muy grueso
Transmisión de la voz:
Cuando el paciente emite palabras, lo normal es que al aplicar la membrana
del estetoscopio en el cuello, sobre la traquea, se distinga nítidamente lo
que el paciente dice. Esta nitidez se va perdiendo a medida que la
auscultación se efectúa más alejado de la traquea y los grandes bronquios,
debido al efecto de filtro que ejercen los pulmones. Cuando se ausculta en la
pared costal, en las zonas más periféricas, se logra distinguir en forma más
ténue lo que el paciente pronuncia.
Ruidos que se escuchan en
afecciones pulmonares:
•crepitaciones: son ruidos de poca intensidad, que se parecen un poco al
sonido que ocurre al frotar un mechón de pelo o despegar un velcro. Se
auscultan durante el ciclo respiratorio, pero especialmente, durante la
inspiración. Distintas situaciones patológicas que afecten el pulmón pueden
dar estos ruidos crepitantes o crepitaciones. Entre ellas se distinguen:
-áreas mal ventiladas como ocurre en las bases pulmonares de un paciente que
hipoventila: las crepitaciones ocurren hacia el final de la inspiración, en
el momento que el pulmón se expande al máximo y entra aire a pequeñas vías
aéreas que estaban cerradas. Es como un estallido de finos ruidos. Estos
crépitos muchas veces desaparecen si se le pide a la persona toser varias
veces, y por lo tanto, expandir bien los pulmones (estos crépitos que
desaparecen se llaman distelectásicos).
-áreas inflamadas como ocurre en una neumonía: en estos casos las
crepitaciones también ocurren de preferencia durante la inspiración, y si la
neumonía está recién comenzando, se escucha como un estallido al final de la
inspiración.
-pulmones alterados en su anatomía, con fibrosis pulmonar: en estos casos
las crepitaciones tienden a escucharse tanto en la inspiración y en la
espiración, y son de una tonalidad más gruesa y seca. Antiguamente se les
llamaba “crujidos pulmonares”. (Nota: los humanos se caracterizan por cambiar
las clasificaciones cada cierto tiempo).
-procesos inflamatorios bronquiales, especialmente de vías medianas y
pequeñas: también es posible escuchar en estas condiciones ruidos
crepitantes, tanto en inspiración como en espiración. Es posible en en
algunos casos den la impresión de ser ruidos más húmedos, y pueden variar con
la tos. Antiguamente se llamaban “estertores de pequeña burbuja”, pero este
término ha caido en descrédito.
Como se puede ver, bajo el término de “crepitaciones” se reunen sonidos
que se pueden escuchar en distintas afecciones pulmonares. La razón de esta
agrupación sería fundamentalmente la dificultad de distinguir entre una
afección y otra, por lo menos basado en el sonido propiamente tal. Ayudado
por la clínica, es más factible formarse una mejor idea de lo que pueda estar
ocurriendo.
En obstrucciones bronquiales:
sibilancias: son ruidos continuos, de alta frecuencia, como silbidos. Se
producen cuando existe obstrucción de las vías aéreas. Son frecuentes de
escuchar en pacientes asmáticos descompensados, tanto en la inspiración como
en la espiración (son verdadesros “pitos”). También en personas con
enfermedades bronquiales crónicas de tipo obstructivas, que presentan una
espiración prolongada y en ese momento se escuchan abundantes sibilancias y,
eventualmente, roncus. Muchas veces, los mismos pacientes los escuchan. En
pacientes que tienen escasas sibilancias, es más factible escucharlas al
acostarlos y auscultar sobre la pared anterior del tórax.
roncus: son de más baja frecuencia que las sibilancias y se producen en
situaciones parecidas. Suenan como “ronquidos”. Frecuentemente reflejan la
presencia de secreciones en los bronquios. Pueden generar vibraciones
palpables en la pared torácica (frémitos).
En pacientes con neumonías:
•respiración soplante o soplo tubario: es lo que se escucha al auscultar
sobre un foco de neumonía extenso. La condensación sirve para transmitir
mejor el ruido traquiobronquial a la pared torácica. El murmullo pulmonar
seguramente va a estar ausente debido a que los alveolos van a estar llenos
de secreciones y en la auscultación va a destacar la respiración soplante o
soplo tubario.
En estas condiciones también se puede llegar a encontrar lo siguiente:
-broncofonía o pectoriloquia (“pecho que habla”): la
transmisión de la voz también está facilitada por lo que al aplicar el
estetoscopio en la pared torácica se distingue muy nítidamente cada sílaba de
las palabras que el paciente emite.
-pectoriloquia áfona: es lo mismo que lo anterior, pero se refiere a la
capacidad de distinguir las palabras sobre la pared costal cuando el enfermo
las pronuncia en forma susurrada o cuchicheada.
En inflamación de las pleuras:
frotes pleurales: son ruidos discontinuos, ásperos, que se deben al roce
de la hojas pleurales, cuando están inflamadas. El sonido sería parecido al
roce de dos cueros. Para que se produzca es necesario que las pleuras estén
en contacto ya que al desarrollarse un derrame, terminan separándose.
En pacientes con derrames pleurales extensos (que colapsan parte del
parénquima pulmonar vecino): a veces, especialmente en la zona más superior
del derrame, podría ocurrir:
soplo pleurítico: viene a ser como una respiración soplante,
habitualmente más suave (seguramente el líquido comprime parénquima pulmonar
y esto facilita la generación del soplo).
egofonía o pectoriloquia caprina: es la posibilidad de
distinguir la transmisión de la voz al pronunciar palabras, pero con una
alteración de modo que se transmiten sólo algunos tonos (de preferencia los
más altos) y lo que se termina auscultando son sonidos intermitentes como el
balido de una cabra (en la práctica es poco frecuente de escuchar)
En estrecheces a la vía aérea
alta:
•cornaje o estridor: es un ruido de alta frecuencia, que se
debe a una obstrucción a nivel de la laringe (especialmente por compromiso de
las cuerdas vocales que se cierran) o una estenosis de un segmento la
tráquea. Es un ruido fuerte que se escucha a la distancia. Se ha comparado
con el ruido que se genera al soplar un cuerno.
En pacientes incapaces de toser bien, frecuentemente comprometidos de
conciencia:
•estertor traqueal: es un ruido húmedo que se escucha a distancia en
pacientes con secreciones en grandes bronquios y traquea. Se tiende a
encontrar en personas graves, comprometidas de conciencia, que no son capaces
de toser y despejar esas secreciones.
Resumen que integra los
principales hallazgos del examen físico en distintos cuadros clínicos:
lo normal: respiración tranquila, con una percusión sonora, vibraciones
vocales palpables, murmullo pulmonar presente y sin otros ruidos agregados
(Nota: como se puede apreciar, implícitamente se describe lo que se captó
mediante la inspección, percusión, palpación y auscultación, sin tener que
decirlo).
neumonía extensa, condensante: podría observarse alguna alteración de la
respiración, habrá matidez en la zona de la neumonía, aumento de la
transmisión de las vibraciones vocales, abolición del murmullo pulmonar,
auscultación de crepitaciones (especialmente en la inspiración), respiración
soplante o soplo tubario y broncofonía.
derrame pleural extenso: la respiración podría estar bastante normal o
presentar alguna alteración, habrá matidez en la base pulmonar comprometida,
que puede tener la modalidad de matidez hídrica y un ascenso hacia lateral
(curva de Damoiseau), con disminución o abolición de las vibraciones vocales,
disminución o abolición del murmullo pulmonar. Respecto a ruidos agregados,
podría no haberlos, o escuchar unos pocos crépitos, y en unos pocos pacientes
se podría llegar a escuchar en la parte más alta del derrame un soplo
pleurítico y, quizás, una egofonía. Una maniobra que puede ayudar a constatar
que se trata de un derrame sería cambiar al paciente de posición y ver si la
matidez se desplaza (lo que rara vez es necesario efectuar).
crisis asmática o paciente con obstrucción bronquial por otros
motivos: es frecuente ver que el paciente respira con dificultad, puede verse
afligido, haciendo uso de la musculatura intercostal
y supraclavicular para respirar mejor. Es frecuente que el paciente tenga
una respiración “ruidosa” (término que se usa cuando la respiración se
escucha a la distancia). Muchas veces, especialmente en enfermos crónicos con
mucha obstrucción bronquial, la espiración está muy prolongada por la
dificultad que tienen para exhalar el aire. El tórax se aprecia
hiperinsuflado; la percusión es sonora o hipersonora; la transmisión de las
vibraciones vocales está disminuida; el murmullo pulmonar también se aprecia
disminuido, pero presente. Como ruidos agregados lo que más destaca son las
sibilancias y los roncus, que pueden ser inspiratorios y/o espiratorios;
podrían haber algunas crepitaciones.
pneumotórax extenso de un lado: a la inspección podría no notarse mucho,
pero en la percusión podría haber más sonoridad en el lado comprometido y lo
que más va a llamar la atención es que en ese lado las transmisión de las
vibraciones vocales y el murmullo pulmonar van a estar muy disminuidos.
enfisema: es un cuadro caracterizado por la destrucción del parénquima
pulmonar y la hiperinsuflación de los pulmones. Es frecuente encontrar que el
paciente está disneico, respira con dificultad, podría estar cianótico;
tienen un tórax hiperinflado (o en tonel), va a estar hipersonoro y con un
murmullo pulmonar muy disminuido, casi ausente. La espiración tiende a estar
prolongada. Podrían haber algunos roncus y sibilancias y, quizás, algunas
crepitaciones
|
Bien
ResponderEliminar